CAUTIVO (de Mario Busignani)


Toco el azul ambiguo de tus venas
transparentes, el cuerpo en que reposas,
venas que suben desde silenciosas
vertientes donde tu sabor serenas.

Toco tu piel, la piel que asoma apenas
en torno a un ramo de algas misteriosas,
viaje arrebatador, portal de rosas,
asedio que sonriendo desordenas.

Tu hermosura diseña en minuciosas
olas un territorio de azucenas,
espacio en que me rindes y encadenas
e inmolas a tus mieles imperiosas.
Desde mis despojos sin cesar revivo
y sin cesar de ti muero cautivo.

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Apuntes sobre “Mío Çid”


El poema de Mío Çid es un cantar de gesta del que se desconoce la obra original. Lo conocemos por una copia hecha en 1207 por Per Abbat, pero debió ser compuesto hacia 1140.

El autor es desconocido, pero Ramón Menéndez Pidal mantiene la hipótesis de que hubo dos autores. Uno es un poeta de San Esteban de Gormaz a quien le corresponde el plan total de la obra y el cantar del destierro íntegro, y el segundo es un poeta de Medinaceli, quien sería responsable de las alteraciones en el cantar de las bodas y en la afrenta de Corpes, como también de las referencias a Medinaceli y el relieve de los infantes de Carrión y el Cid.

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Puede dividirse en tres cantares (Cantar del destierro, cantar de las bodas de las hijas del Cid y el cantar de la afrenta de Corpes) y consta de 3730 versos irregulares –le falta la hoja del principio y dos en el interior-, cuya extensión oscila entre las 10 y 20 sílabas.

Los versos se dividen en dos hemistiquios de desigual número de sílabas y se agrupan en series de distinta extensión. Los mismos tienen rima asonante que comprende desde series de 4 hasta de 100 versos.

Se puede observar procedimientos de transición propios de su carácter oral:

D`iffates de Carrión yo os quiero contar” (tirada 101, v. 1879)

Quiérovos dezir del que en buena cinxo espada” (tirada 49, v899)

Asimismo, es notoria la presencia de pleonasmos -no recomendados por las retóricas clásicas- para realzar la humanidad de los caballeros, los cuales podrían deberse a un público no letrado (Mallorquí Ruscalleda, 2001):

De los ojos tan fuertemientre llorando” (tirada 1, v. 1)

Sonrisós de la boca Álvar Fáñez Minaya:” (tirada 84, v. 1527)

El protagonista

A lo largo de la obra se puede notar que la configuración del protagonista supera la rigidez heroica de la poesía primitiva como lo plantea Enric Mallorquí Ruscalleda (2001). Esta configuración se da con la elevación a carácter de héroe del protagonista por medio de aposiciones explicativas tales como “Ya Campeador, en buena cinxiestes espada!” (tirada 4, v. 41); su humanización a través del amor a su familia, el dolor que le produce el destierro y la alegría expresada en los triunfos bélicos; las virtudes feudales de lealtad y respeto a la palabra dada visto en la liberación del conde de Barcelona; y la mesura manifestada en situaciones límites como en su destierro, donde responsabiliza a sus “enemigos malos” y nunca al rey, o en la despedida a Minaya después del triunfo de Alcocer, donde el héroe atribuye el éxito no a su capacidad guerrera, sino al auxilio de Dios (tirada 43, v. 831).

En cuanto a sus rasgos físicos, Ruscalleda afirma que son desconocidos, pues la mención de la barba, los ojos o las manos tendría un sentido traslaticio. Sin embargo, en la serie 76 comprobamos que la mención de la barba es una descripción física, puesto que el Cid “por amor del rey Alffonso, que de tierra me ha echado / nin entrarié en ella tigera, ni un pelo non avrié tajado / e que fablasen desto moros e cristianos” (1240-1242); y más adelante, en la serie 137, leemos que ata la misma con un cordón para asistir a la corte, donde es motivo de discusión con García Ordoñez.

Por fuera de la descripción de la barba no existe mención de otro rasgo físico. Sin embargo, el poeta es determinante en la apreciación del aspecto del héroe al afirmar su apariencia varonil (v. 3125: “en sos aguisamientos bien semeja varón”) y elegante modo de vestir en su preparación en San Servando para ir a la corte.

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Aspecto político de la obra

Por otro lado, en el poema puede observarse un aspecto político. Como lo marca Claudio Sánchez Albornoz (Literatura y sociedad en la Castilla medieval, 1979: 26-31), el mismo puede notarse en el rencor contra la alta aristocracia, la admiración hacia los infanzones y caballeros, en cierta hostilidad al rey y en el odio a los judíos.

Nilda Guglielmi (1967: 43-65) expone que el estamento aristócrata no era socialmente homogéneo en el siglo XI, y, en el marco de un particular fenómeno de ascenso social en León y Castilla por medio de la conquista de tierras y del botín de guerra, se produce una movilidad interna en la aristocracia.

El conde García Ordóñez y los Infantes de Carrión, Diego y Fernando, representan la alta aristocracia a quien le disgustaba esta movilidad dentro del estamento. Su sentimiento de supremacía natural a la de los infanzones se menciona de modo directo en la corte:

Los de Carrión son de natura tan alta

non gelas devién querer sus fijas por barraganas” (tirada 140, vv. 3275-3276)

deviemos casar con fijas de reyes e de emperadores

ca non perteneçien fijas de infançones” (tirada 131, vv. 3297-3298)

La posición política del poeta es expresada en la adulación del protagonista y sus vasallos por medio de epítetos, sinonimia, hipérboles, y comparaciones o contrastes entre las actitudes del Cid, infanzón, y los nobles, sujetos de los elementos satíricos de la obra:

Pagós mio Çid, el campeador conplido(tirada 5, v. 69). Epíteto / aposición explicativa

A todos les dio en Valençia el Campeador contado(tirada 76, v. 1246). Sinonimia

¡Qué priessa va en los moros! E tornáronse a armar;

Ante roído de atanores la tierra querié quebrar” (tirada 34, vv. 695-696). Hipérbole que engrandece la ferocidad de las tropas del Cid (Belicosidad del protagonista)

¿Do sodes, caboso? Venid acá, Minaya;

De lo que a vos cadió vos non gradeçedes nada;

Desta mi quinta, dígovos sin falta,

Prended lo que quisiéredes, lo otro remanga.” (Tirada 96, Vv. 1804-1807) Benevolencia del Cid

La graciosa negativa a comer del conde de Barcelona y la promesa cumplida del infante “que jamás cometió una traición” (v. 1081); la tirada 112, en la que por la aparición del león se demuestra la cobardía de los infantes y la valentía del Cid; y el contraste entre el elegante vestir del Campeador en la corte y el “manto armiño e un brial arrastrando” de Asur González (tirada 147, v. 3374) son algunos de los elementos satíricos que ponen de manifiesto la intencionalidad política del poeta.

El odio a los judíos es plasmado de manera similar, convirtiendo a Raquel y Vidas en objetos de sátira con la estafa del Cid que pretende causar gracia y no indignación. Como plantea Guglielmi, en el humor está implícita una sanción a lo que los cristianos de la época consideran una usura –el enriquecimiento por medio del cobro de intereses a lo prestado-.

Por último, la hostilidad al rey, es la postura más solapada de la obra, pero puede observarse al menos en dos antítesis que el poeta pone en las voces de los burgaleses y del mismo rey:

Dios, qué buen vasallo, si oviesen buen señore!” (tirada 3, v. 20)

Yo eché de la tierra al buen Campeador,

E faziendo yo el mal, e él a mi grand pro” (tirada 102, vv. 1890-1891)

La comparación entre las virtudes del Cid y el accionar del rey expresa un sentimiento de injusticia respecto a la ira regia, pues esta hostilidad es superada gradualmente, aún más cuando el poeta realiza la segunda irrupción importante de la historicidad del cantar –la primera son las bodas- con la convocatoria de una corte “por amor de mio Çid” (v. 2971).

Pero también es posible una lectura más de este contraste entre las virtudes de Ruy Díaz de Vivar y el juicio al rey teniendo en cuenta el contexto social. Retomando el análisis de Gluglielmi podemos ver que el rey Alfonso VI que presenta el cantar, errado -en el destierro del Cid y en el casamiento de las hijas de éste- y superado en éxitos por el infanzón, puede representar al Alfonso VI que va de fracaso en fracaso contra los almorávides a partir de la derrota de Zalaca de 1086. Él héroe, por su parte, representa al mismo personaje histórico, invicto en el campo de batalla, con una gran capacidad de caudillaje –la moral inquebrantable de sus vasallos también conocida por todos-, temido por sus contendientes en la guerra, y benevolente señor de Valencia.

Podría ser señor de sí mismo, el líder que necesitaba la aristocracia para sostener su institucionalidad, pero el poeta prefiere fortalecer la idea de obediencia a su “señor natural”, un tanto lejana a la del personaje histórico que luchó tanto para cristianos como para moros, según su interés personal.

La ideología del poeta no termina ahí si no que se expresa también en el carácter vehementemente religioso de la obra, en la cual el héroe predica su fe en Dios en cada exclamación posible.

Las mujeres cristianas del poema, como familiares del Cid, también son un modelo femenino. Encerradas en monasterios durante la ausencia del hombre, sin intervenciones que develen alguna reflexión propia, enaltecen la humanidad del héroe y funcionan como objeto del argumento para la honra, deshonra y el ascenso social del protagonista.

Historicidad y realismo

En cuanto a la historicidad y realismo del cantar conviene partir del análisis de Menéndez Pidal, quien destaca esta característica del poema, salvando algunas excepciones, como el cambio de nombres de las hijas del Cid –no se llamarían Elvira y Sol, sino Cristina y María- y sus bodas, los personajes musulmanes –solo Yúcef de Marruecos es un personaje real: Yúsuf ben Texufin-, y adiciones novelescas como las apariciones del ángel Gabriel y del león. La exactitud geográfica y topográfica en el camino de Burgos a Valencia y en zonas próximas a Medinaceli son las más perceptibles.

Sobre “El país de las mujeres” de Gioconda Belli


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En un dinámico juego de tiempos, la novela “El país de las mujeres” de Gioconda Belli relata, desde un narrador omnisciente y una multiplicidad de voces de personajes, el atentado contra Viviana Sansón, presidenta de Faguas, y cómo se conformó y llegó al poder el Partido de la Izquierda Erótica, su organización de mujeres autodenominadas “hembristas” y felicistas.

La obra está atravesada por el tópico de la femineidad, ¿Qué es ser mujer? ¿Qué es lo femenino? Mujeres presidentas hay varias, pero… ¿cómo sería una dirección política femenina? A estas cuestiones aluden distintos intertextos en diferentes capítulos, entre los que se destacan las figuras de Silvia Montenegro y Virginia Wolf; sin embargo, el desarrollo de los conflictos da una respuesta más concreta y finita.

Para el PIE, el gobierno de un país en manos femeninas es maternal, erótico y sensible; en contraposición al de los hombres: corrupto, abusivo y cruel.

El gobierno de mujeres sexys ve a patrones, trabajadores y amas de casa como sus hijos y quieren que todos sean felices. Limpiarán el país de la corrupción de los hombres. Darán una amplia libertad democrática para que los hijos machistas expresen su deseo de deponer al nuevo gobierno, pero a la vez, como madres imponentes sabrán despedir a todos los empleados estatales (varones) para que no intimiden a las mujeres, mandarlos a atender las tareas del hogar y exhibir en una plaza pública a los violadores para que reciban la condena moral de la sociedad.

Sin duda alguna Gioconda Belli despliega un gran sentido de la ironía que solo es pausado por las historias enmarcadas de opresión de cada personaje mujer.

Aun así, la idea de mujer empoderada desde su rol maternal no es una simple ironía, pues tiene raíces muy profundas en el proceso de resignificación de la maternidad bajo el gobierno sandinista de Nicaragua a través de la conformación de comités de madres que proliferaron después del AMPRONAC/AMNLAE (organización de madres), con la diferencia de que en Faguas la organización femenina sí tomará la agenda femenina.

Con un absurdo muy ingenioso, el PIE llega al poder por la pérdida de testosterona de los hombres, evitando así la complicación que exigiría un desarrollo más realista y quizás innecesariamente denso para una novela que quiere ser fantástica. Incluso debería tener más elementos fantásticos para mi gusto.

Pero Belli no pudo dejar ahí la conquista del poder, y deja entrever algunos resabios sandinistas: tuvo que agregar que la campaña estuvo centralmente dirigida a las amas de casa y patrocinada por empresarias, en tanto que el resto de la población, calificada en hombres y juventud, era atraída por sus curvas y forma de vestir -de motociclista sensual-.

La literatura erótica es el campo de nuestra escritora, no obstante, la explotación de los estereotipos físicos femeninos para conseguir el apoyo de la población masculina, más que darle un toque erótico, recuerda a algunas mujeres militantes (de derecha y de izquierdas) que recurren a la seducción como método político porque no confían en su capacidad de sujetos para convencer a los hombres de sus ideas y sus posiciones.

Y no se trata solo del “mensaje” moral o didáctico que alguien le pueda encontrar a la ficción. Estos personajes con cuerpos, almas y mentes absurdamente coherentes y perfectos son un tanto aburridos y predecibles.

Por otro lado, los sectores de la sociedad que participan y el rol que ocupan en la llegada al poder del PIE también recuerdan la política de conciliación de clases con la que dirigió la revolución nicaragüense el partido sandinista -del que nuestra escritora fue funcionaria- y la negación de la existencia de la clase obrera como sujeto político.

Empresarias y mujeres de la clase trabajadora tenían “deseos de que las tareas del hogar no les cayeran encima como norias que tenían que jalar como mulas”: aquí es cuando el “hembrismo” se declara policlasista, y en términos literarios pierde verosimilitud, ¿Alguien puede imaginarse a doña Vivian Fernández de Pellas tratando de sacar el sarro oculto en las hendiduras y esquinas más finas de su lujoso inodoro?

Al observar esto se comprende mejor la simpleza de que la pobreza en Faguas sea responsabilidad pura de los políticos corruptos, y que se llegue a afirmar, en clave etapista, que no tiene sentido cuestionar el sistema capitalista o hablar de socialismo “cuando no se han superado cosas básicas”.

Entre las “cosas básicas” se incluyen el cambio de la “o” por la “e” para eliminar el universal masculino de la lengua, la legalización del aborto, guarderías en las fábricas y varias políticas que en los países capitalistas de todo el mundo todavía cuestan conquistar; y que sin embargo, con sus contradicciones, fueron conquistas reales hace un siglo atrás, en un país no menos pobre y patriarcal que Faguas, donde dirigieron mujeres tan estereotipadamente bellas y de una sexualidad polémica para la prensa burguesa, a manera de las del PIE, como Aleksandra Kolontái, junto con otras grandes mujeres y hombres, que no se destacaban por esas características, sino por muchas otras que hacen a la femineidad -si es que existe-, a la mujer, y a la clase trabajadora.

Sobre “La frontera indómita”, de Graciela Montes


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En 1999, el Fondo de Cultura Económica publicó por primera vez “La Frontera Indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético”, de Graciela Montes, reconocida escritora argentina de literatura infantil y juvenil.

¿Por qué postear sobre esta publicación 18 años después? Porque el libro compila ensayos de Montes en los que se problematiza la situación del espacio poético en el mercado y los efectos de la posmodernidad que aún están vigentes. Porque es un libro que continúa formando educadores de nivel inicial y medio en todo el país.

En el primer apartado habla de la indisolubilidad de lo ficcional y de la verdad que tienen los cuentos y de la crisis del pacto ficcional, entendida como la incredulidad de críticos y lectores frente a lo ficcional y la exigencia de historicidad en las obras: «La “fe poética”, el pacto con la ficción parece estar en crisis. (…) Parece haber más exigencia de historicidad que de verosimilitud. Abundan como nunca las autobiografías, las confesiones, las novelas históricas que rescatan aspectos privados de los personajes públicos, y el non-fiction que convierte en novela la política contemporánea y el mundo de los negocios. A los que escribimos ficción a menudo nos rastrean los restos autobiográficos que puedan haber quedado enganchados en nuestros textos (…)» (pág. 26)

En los siguientes apartados avanza en definir a la literatura como “El territorio del juego, el territorio del arte”, territorio autónomo coherente con sus propias reglas “que no pertenece al adentro, a las puras subjetividades, ni al afuera, el real o mundo objetivo”. En otras palabras, como una frontera transicional e indómita: “que no caiga bajo el dominio de la pura subjetividad ni de lo absolutamente exterior, que no esté al servicio del puro yo ni del puro no-yo”.

Para Montes existen tres factores que pretenden domesticar esta frontera, achicarla: la escolarización, la frivolidad y el mercado.

Afirma que el arte en general y la literatura tenían reglas e ilusiones propias en lo que el pediatra y psicólogo británico Winnicott llamó tercera zona (la de las construcciones simbólicas). Pero cuando la escuela le abrió las puertas a la literatura (años ´80) necesitó ponerla al servicio de otras ilusiones y se intentó adaptarla pasando de la diversidad a la homogeneidad (Clasificación por edades, recomendaciones de editoriales, etc.), de lo casual a lo reglado y de lo gratuito a lo aprovechable (dependencia de instructivos estrictos, de rituales para ser materia de usufructo escolar), de lo global a lo fragmentario (por medio de los manuales), de la pasión a la acción (leer para hacer maquetas, renarraciones, dramatizaciones). Por esto se tendió a seleccionar obras mansas y “llenas de temas útiles” sin valor literario alguno.

El décimo apartado está dedicado a los escritores, en especial a los que escriben para niños. Nos dice que hay un riesgo de la clonación de obras inducida por el mercado, el cual exige producir para vender, consumir y obligar a consumir a ritmo acelerado, como es el caso de los best-seller.

También plantea que esta homogeneización se debe no solo al escritor, sino que “en los últimos diez años se han visto algunos cambios. Grandes editoriales que se unieron en global matrimonio, y editoriales locales que languidecieron, expiraron o cambiaron de manos, yendo a parar -casualmente- siempre a las mismas”.

“Un libro podrá seguir siendo un bien cultural de algún modo, pero hoy es, sobre todo, bien de mercado. Y como tal se lo produce. En serie, con capataces que vigilan la cinta de producción, editings que liman sus puntas extrañas y lo meten en caja. Los títulos, los finales, la extensión, el tema, el estilo, todo debe ajustarse a la demanda del mercado, o a lo que los amoldadores consideran, con una puerilidad sorprendente a veces, demanda el mercado”.

También marca cómo la posmodernidad le quitó fuerza al peligro de la “pedagogización” de las obras[1] para poner otro mayor: “No hay nada en lo que creamos lo suficiente como para convertirlo en lección sabida. Al parecer creemos solo en lo efímero, lo fragmentario, lo leve”.

Llama a los escritores, al editor honesto, a los maestros, al bibliotecario, al crítico literario y a todos los agentes a resistirse al mercado, a la defensa de la frontera indómita.

En su último apartado, “la lectura clausurada”, precisa que la lectura es una cuestión específica de ciertos circuitos sociales, como el circuito de la escuela, el circuito de los “iniciados”, el circuito de los bets-sellers o el circuito de la ciencia. Pero que estos circuitos no tienen una comunicación directa entre ellos que permitan “pasearse” entre ellos a un lector cualquiera. Las editoriales se apoyan en este problema para sacar productos cada vez más específicos, clasificados, por edades, géneros, etcétera.

¿Por qué la obra puede atravesar cambios de épocas, períodos y gobiernos y seguir vigente? Los monopolios editoriales, “el mercado” y la cultura posmodernista tienen un denominador común que la obra no menciona ni una sola vez en sus 119 páginas: el capitalismo.

Quizás algunos consideren que no es necesario mencionarlo siempre, que mencionarlo “politiza” la crítica –como si no mencionarlo no la politizaría también-. Pero mencionar el capitalismo es evitar detenerse en las críticas a las formas de intentar domesticar el territorio del arte, exhibir al padre de la criatura –el famoso mercado-.

¿Para qué? Para justamente poder llamar a los escritores, al editor honesto, a los maestros, al bibliotecario, al crítico literario y a todos los hacedores de la frontera indómita a luchar contra un enemigo que no les sea invisible, y llamarlos a organizarse, no para lastimarle el dedo del pie y perdonarle el corazón, sino para vencerlo de una vez, pues él nunca tuvo ni tendrá piedad del espacio poético que se ambiciona defender.

[1] Es pertinente mencionar que Graciela Montes en su gran producción de cuentos infantiles, siempre ha sido esquiva al género didáctico.

“Mariana”, de Carolina Rivas


dama en el jardin

Título: Mariana

Autor: Carolina Rivas (1961)

Libro al que pertenece: Dama en el jardín

Editorial: Alfaguara

Fecha de publicación: 2001

 

“Mariana” es un cuento realista que toma por tema la negación del propio envejecimiento de una mujer. La protagonista, Mariana, es una mujer adulta que evita interactuar con su pareja y dedica un tiempo excesivo a su arreglo personal.

El narrador es un narrador personaje, testigo de los sucesos. En el cuento es el esposo, y, desde esa posición, narra la rutina de Mariana en un escrito. Su relato lo realiza a partir de la observación diaria, la reflexión sobre las actitudes de su compañera, los recuerdos y sentimientos que le surgen.

El cuento inicia sin mucho preludio, con la presentación de lo que el narrador-personaje se propone hacer (describir lo que observa de Mariana), desenlaza problematizando la rutina de la protagonista, quien no toma en cuenta su existencia, y finaliza con una reflexión y expectativa escéptica acerca del destino que le tocará vivir por el resto de sus días como enamorado.

Podemos encontrar dos cronotopos desarrollados a lo largo del relato: El primero, coincidente con el tiempo en el que el narrador escribe (“Observo a Mariana…”), en la casa del matrimonio; y el segundo, en una analepsia: cuando el hombre se retrotrae a su primer encuentro con Mariana.

A medida que avanzamos en el cuento, encontramos una buena variedad de recursos estilísticos, como el empleo de metáforas (“su sonrisa es un poco de papel”, la figura del esposo como “su otro espejo”, y la descripción del deseo de un beso apasionado con la expresión “mi boca querrá abrirse y abrazarla”), el uso de polisíndeton (en la comparación que realiza sobre cómo era su relación en un principio y en el presente desde el que habla, emplea constantemente la conjunción causal “porque”; y en el cierre de la obra utiliza la conjunción “y”), el uso anafórico de  los pronombres “yo” y “ella”), y el empleo de antítesis (en las comparaciones finales entre el pasado y el presente; y las actitudes de ella y de él).

La preocupación por envejecer es una problemática social real y actual. En el sistema capitalista, las personas se miden en función del rol que cumplen dentro del circuito de modo de producción, por lo que los adultos mayores, retirados del circuito, sufren una marginación social. Por ello, es muy común que las personas próximas a jubilarse sufran cierta angustia.

Conjuntamente, el carácter patriarcal del capitalismo introduce a las mujeres en el mercado como objetos deseo, y a los hombres como agentes heterosexuales de placer y deseo. El rol asignado a las mujeres como objeto sexual tiene un estereotipo de belleza identificado con la fisonomía de un cuerpo joven, selección congruente con lo antes mencionado. A su vez, existe todo un mercado de consumo en torno a la apariencia de la juventud.

Estas funciones asignadas a la mujer en la actualidad y, en diversas formas, en otras sociedades a lo largo de la historia, son las que crean la inseguridad de las mismas, inseguridad sobre sí mismas que da lugar a tópicos literarios como el varium et mutabile semper fémina.

Si bien no es el tópico que se desarrolla en el cuento, esta es la problemática que encara Mariana desde una refutación muy actual y desacertada del fugit tempus. La melancolía de su pareja expone las posibilidades y necesidad de gozar la vida sin ver a la vejez como un impedimento, nos habla del mandato de carpe diem ignorado por Mariana, o más bien tomado desde la significación renacentista (goza el momento mientras seas joven).

Abajo, les dejo el cuento para quienes quieran leerlo.

***

Mariana

Observo a Mariana. La miro detenerse frente al espejo del ropero más tiempo del que solía tardar. Lo sé, porque ella se levanta primero y he observado con cuidado las sutiles variaciones de sus rutinas. La elección de su ropa lenta, como si estuviera segura de lo que quisiera vestir. Arroja cosas sobre el sillón y sigue buscando hasta encontrar el color preciso. Es como si yo no existiera en esos momentos y creo entender su proceso. Sin preguntar ni opinar nada acerca de la elección o de cualquier cosa, permanezco en la cama, fumo un par de cigarrillos más y sigo mirando. Tomo notas en este cuaderno y espero. La edad enseña, a asistir silenciosos a las ceremonias de cambio en los seres que queremos.

Cuando está lista, su sonrisa es un poco de papel. Intenta disimular algo que todavía no puede confesar. Esconde una duda, lo sé, pero ella no sabe que lo sé. Se acerca, me besa en la frente, en la boca despacio y se va en silencio al trabajo. Debe ser porque hoy es martes que recuerdo la primera vez que nos vimos. Hacía frio y los vidrios del tren estaban empañados con el aliento de los oficinistas. Todos peleábamos contra el invierno que hacía temblar los vagones en ese lento vaivén de la mañana. La vi subir y acomodarse junto a la puerta para mirar, como lo hacíamos todos, a través de la ventana. Se veía bonita de perfil, pensé, algo distraído, mientras revisaba los titulares del diario.
Supongo que si no hubiéramos caminado al mismo paso a la bajada del tren, intentado subir al mismo taxi y si no hubiera empezado a llover justo esa mañana en que ella no llevaba paraguas y yo sí, no dormiríamos juntos desde entonces. Pero eso pasó hace mucho y ahora ella toma el automóvil y parte temprano con una táctica promesa de retorno que yo nunca le he pedido.


La observo por las noches en su deambular incesante por la casa –no he dicho que vivimos en una casa grande-. Yo le ruego que se detenga y converse conmigo antes de comer. Pero Mariana me dice que tiene que ir hasta el jardín, que los perros ladran muy fuerte, que las plantas o que el portón, cualquier cosa menos sentarse a mi lado, frente a su otro espejo. Sé que me teme, que se teme a sí misma y la entiendo. Sólo m queda mirarla desaparecer y aparecer con un té caliente y otro beso que me dará cerca de la boca y mi boca querrá abrirse y abrazarla, pero ella preferirá apoyar la cabeza sobre mis rodillas y yo le pasaré la mano por el pelo que enredaré entre los dedos y olerá a calle, a vida, a lluvia de martes y me pregunto si guardará otros olores que no percibo, que no conozco. Tocaré un ángulo de su hombro y temblaré sintiendo que ella se acurruca más aún entre mis piernas y me calmaré, convencido de que su amor ha sido mío. Quizás debiera preguntarle por qué no es feliz, o si lo ha sido alguna vez conmigo, pero no lo haré. Preferiré su silencio de siempre, su desaparecer todos los días de mi lado, al otro lado de las sábanas. 


No sé en realidad por qué pienso en esto mientras no está. Será que la vejez me llegó hace algún tiempo y la conozco. Uno va refugiándose poco a poco, casi sin darse cuenta, en las cosas conocidas y propias, los libros de cabecera, o ese par de zapatos viejos que debimos arrojar a la basura hace un lustro. Reconocemos esa tos nuestra de las madrugadas y cultivamos la costumbre del vino después de la cena. Después, nos entregamos mansos al blando cobijo dela almohada, a la mano que apretamos antes de dormir o a otra que extrañamos alguna noche, perdida en los secretos pliegues de nuestra memoria. 


Esas son cosas de viejo y las conozco. Me da un poco de ternura y un poco de rabia también, reconocer que le ocurrirá lo mismo y que tiene miedo. 


Alguna vez le hice el amor todas las noches y ella después se dormía tranquila y feliz. Ahora no… Cada cierto tiempo, me atrevo a besarla como antes y la amo, juro que la necesito tanto que me contengo de decírselo porque noto las pequeñas amenazas de arrugas en los extremos de sus ojos, porque he asistido al cambio repentino de sus tiempos, porque se detiene a mi lado menos de lo que espero, porque quiero tenerla cada vez más, porque estoy cansado y ya no me dan ganas de levantarme cada mañana, porque ella aunque todavía no lo sabe, está partiendo, y maldigo el no saber guardarla de alguna manera. 


Tal vez, todo hubiese sido diferente si en esos días yo no hubiera tenido tantos temores. Yo sabía que me quedaba poco tiempo y ella tenía todo el tiempo del mundo. Pero la tomé, irresponsable, y ella me tomó, y acá estamos, en esta extraña cautela diaria, mientras tarda más que de costumbre en el baño, se maquilla y se arregla la falda como si tuviera 16 y fuera a salir a una fiesta. Y yo aquí, en la cama, en esta maldita espera, escribiendo, revisando mis papeles, mis tantos errores, haciéndome trampas para convencerme de que ella nunca, nunca subirá a un tren como yo ese día cuando la elegí, en medio de la muchedumbre y la lluvia, así por puro instinto, para extrañarla el resto de mi vida.

¿Por qué queremos recuperar el Centro de Estudiantes?


Por AMB

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En 1918, estudiantes cordobeses comenzaron una serie de protestas para lograr la solidaridad estudiantil con los trabajadores en lucha por sus demandas, la autonomía universitaria y un cogobierno en el que estuvieran representados.

Antes de esto, los estudiantes no tenían ninguna participación activa como miembros de la comunidad educativa, el sistema universitario era un ámbito aislado de la realidad social, cerrado al debate y al pluralismo.

Este movimiento reformista se terminó extendiendo en toda la Argentina y a varios países, dando lugar a la creación de Federaciones y Centros de Estudiantes, herramientas de organización, defensa y lucha de nuestras demandas.

Desde Izquierda Estudiantil consideramos que el Centro de Estudiantes (CE) debe ser un órgano político-sindical para los estudiantes. Estamos en contra de la lógica actual de elecciones que consiste en diferentes requisitos burocráticos para presentarse, como la exigencia de varios candidatos para secretarías que no funcionan y vocales que nunca están. Estamos en contra de la posesión de la conducción del CE solo para manejar sus fondos financieros. Estamos en contra de un CE como “mesa chica” de agrupaciones políticas, donde la política se decide a espaldas del movimiento estudiantil, donde nunca llaman a asamblea.

Entendemos que hoy en día es posible avanzar sobre la democratización de nuestra institución presentándonos a elecciones de CE. Esta es una discusión que debe estar presente entre el estudiantado del IES N°5, J. E. Tello, no solo en campaña electoral sino todo el año, promoviendo un proyecto de CE que no se gana simplemente en una elección.

Nuestra propuesta encara una militancia que se centre en remarcar la necesidad de que cada estudiante tome en sus manos la responsabilidad de la construcción del CE, que forme parte de la elaboración de políticas en asambleas y que esto se sostenga en el tiempo. Con una participación activa para defender y sostener el CE, creemos que nuestra propuesta de presentarnos a elecciones representa un inicio concreto para avanzar en una organización antiburocrática, asamblearia y desde las bases.

En este sentido es que preferimos, más allá de lo que cada uno haga a la hora de emitir su voto, hacer un llamado a la participación comprometida durante todo el año de todos los estudiantes. Queremos un CE democrático que sirva para organizarnos para luchar por nuestros derechos.

El movimiento estudiantil necesita una nueva fuerza, distinta a las agrupaciones que siempre fueron afines a los gobiernos de turno, ya sean del PJ, la UCR o el PRO (Cambiemos), y que frente a problemáticas como el ajuste en educación y grandes fenómenos como el “Ni Una Menos” han mirado a un costado. Sus únicos objetivos han sido promover el negocio de los bailes, sin ocuparse de las problemáticas de nuestra institución, como las materias sin profesores, la falta de jardines maternales para los/as estudiantes que son padres o madres, y la falta de un edificio propio.

Nuestra propuesta

Queremos un centro de estudiantes que sea verdaderamente democrático, capaz de representar los intereses de todos y todas a través de la asamblea como órgano máximo de decisión, y sostenga un trabajo militante concreto sin ser regimentado ni por organizaciones políticas partidarias, ni empresarios, ni por el Estado.

También es importante impedir la burocratización de nuestro CE. Es por esto que Izquierda Estudiantil propone construir un CE totalmente diferente de como lo conocemos hasta hoy: necesitamos un CE de lucha, que organice a los estudiantes, plenamente independiente, y solidario con los trabajadores.

De cara a esto, consideramos como tarea prioritaria crear los mecanismos necesarios para que la política de nuestro CE sea decidida en los espacios del movimiento estudiantil: la asamblea general. Nuestro norte político es un CE estructurado de tal forma que ninguna fuerza política pueda ir en contra de lo decidido por la asamblea y en los espacios del movimiento estudiantil.

Toda la nueva democratización de la vida estudiantil no puede estar dirigida solo a gestionar fiestas o trasmitir información acrítica sobre las resoluciones del rectorado. Debemos llenar nuestro Centro de contenido político, recuperarlo como herramienta de organización para la defensa de nuestras conquistas, actualmente atacadas por el ajuste a la educación, y para ir por todo lo que necesitamos. No es en absoluto un mero formalismo. Se trata de un cambio fundamental para nuestra institución.

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Para alcanzar estos objetivos necesitamos democratizar nuestro órgano de lucha, por eso proponemos:

1 – Que el Centro tome como premisa fundamental que la Asamblea estudiantil es la instancia máxima de decisión de los estudiantes. Que la asamblea es el organismo soberano y tiene la capacidad de revocar la conducción del Centro si ya no se siente representado por el mismo, que su mandato debe respetarse y llevarse adelante. Asimismo, la Conducción del Centro debe garantizar el funcionamiento de las asambleas, su periodicidad, la plena difusión y convocatoria de cada una, como también la difusión de sus resoluciones.

2 – Que la conducción directiva del Centro trabaje en equipo con los vocales y delegados de cada curso.

3 – Retomando estas consideraciones, cualquier otra instancia deliberativa del Centro de Estudiantes debe retomar tajantemente el mandato de las asambleas. Entran aquí secretarías y vocalías.

4 – Que, en la comisión directiva del Centro, deben tener representación las minorías.

5 – También se debe garantizar la libertad de tendencias y opinión de las distintas ideas de los estudiantes.

Necesitamos un centro de estudiantes democrático que promueva la auto-organización estudiantil para conquistar un aumento presupuestario educativo acorde a nuestras necesidades para frenar la deserción estudiantil y poder terminar nuestras carreras en los años estipulados por los planes de estudio.

¡Por un edificio propio con bandas horarias para todas las carreras!

¡Por docentes en todas las asignaturas, y con salarios acordes a la canasta familiar!

¡Por jardines maternales gratuitos para no elegir entre estudiar o ser padres!

¡Por becas para todos los que las precisen!

¡Por el reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles con salarios dignos! La mayoría de la juventud de los terciarios necesita estudiar y trabajar, y es la principal víctima de la desocupación y la precarización laboral: ¡Todos a las aulas, nuestra educación vale más que la codicia de los patrones!

 

No vivimos en un termo


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Los estudiantes de terciarios no somos ajenos al 9,9% de desocupación en el país (ODSA-UCA); al 50% del nivel de pobreza de la provincia (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos); al ajuste que propone un salario mínimo de $8060 para enfrentar los tarifazos y la inflación (cuando la canasta familiar está estimada en $22036); a los altos índices de trabajo en negro, y a la subocupación que golpea especialmente a la juventud.

Las pocas becas Compromiso Docente, las insuficientes cifras de Estímulos Económicos y de la línea Pueblos Originarios –que, pese a la inflación y la devaluación del peso, no aumentarán este año- no alcanzan para sobrellevar esta realidad.

Además, en el IES N° 5, J. E. Tello, seguimos sin edificio propio, ya que la construcción del mismo está paralizada, con el servicio de Internet sin funcionar en la gran mayoría de las aulas (y el plan de Redes Educativas Digitales excluye a los terciarios), sin calefacción para cursar en las noches de invierno, y sin espacios elementales como una biblioteca con mesas y sillas en donde leer.

Si el gobierno de Cambiemos quisiera cumplir su promesa de campaña de “pobreza cero” repartiría las horas de trabajo entre todas las manos disponibles con un salario acorde a la canasta familiar, afectando las ganancias de los empresarios, los únicos que nunca pierden en las crisis económicas.

Si el gobierno quisiera cumplir su promesa de “revolucionar la educación” aumentaría el presupuesto educativo dejando de destinar subsidios millonarios a los que lucran con la educación: los colegios, terciarios y universidades privadas. Lo que necesitamos es un sistema público único de educación financiado por el Estado, gobernado y planificado por los trabajadores de la educación, el movimiento estudiantil, los padres de los aprendices menores de edad, y las organizaciones obreras y populares.

Pero cada paso de los gobernantes del país, y de todas las provincias, avanzan en otro sentido.

Quieren avanzar sobre las conquistas de los trabajadores y los estudiantes

Simultáneamente, el gobierno de Morales avanza en un régimen policíaco en la provincia con un Poder Judicial dependiente (jueces militantes y ex funcionarios del FPV-PJ y la UCR) y gracias a la aprobación del Código Contravencional durante el gobierno de Fellner. Con él criminaliza la protesta social y persigue a los jóvenes de los barrios.

Fue con este mismo Código Contravencional que su policía violó la autonomía universitaria en la UNJU y se llevó detenido ilegalmente a dos estudiantes, a uno de ellos, con paradero desconocido durante varias horas.

La Franja Morada de Jujuy –juventud radical- emitió hace unos días un comunicado defendiendo esta política del gobierno y, cínicamente, condenando el consumo de alcohol ¿Qué moral es la que defienden los radicales con los últimos escándalos de corrupción de su gobierno y con Gerardo Morales cobrando $198.000 mensuales, mientras la juventud jujeña engrosa día a día las filas del trabajo precario y los docentes cobran salarios que no cubren la canasta familiar? Piden mano dura para la juventud en todo el país, pero para los genocidas, en un fallo netamente político a favor de la impunidad, la Corte Suprema (Con jueces designados por Macri y el Senado, con mayoría del PJ-FPV) le otorga la ley del cómputo “2 x 1”.

Ni fingimos desgarrar nuestras vestiduras por el consumo de alcohol en asados estudiantiles, ni tampoco creemos que debe ser la única opción de esparcimiento de la juventud, como sí lo creen las agrupaciones estudiantiles clientelares del PJ y la Franja –UCR- que han sostenido, en los hechos, durante décadas y en todas las facultades y profesorados donde existen, la única política de ofrecer free pass para boliches bailables.

El retroceso en los derechos políticos y democráticos en el Tello es parte de ello

Desde hace más de un año en nuestro IES, el Poder Judicial mantiene intervenido nuestro profesorado por una denuncia de la lista docente Magenta contra la lista Roja, ganadora en las últimas elecciones a Rector.

Siempre denunciamos los burocráticos y restrictivos requisitos que le imponen a los docentes para armar una lista docente independiente de los partidos gobernantes y las burocracias sindicales, como también el carácter antidemocrático del voto ponderado que desvaloriza el voto estudiantil (el voto de un estudiante vale 5 veces menos que el de un docente).

Pero igualmente creemos que el hecho de perder el derecho democrático de elegir rectores es un retroceso en nuestras conquistas políticas y democráticas, así como también el que esta intervención haya diluido nuestro Consejo Directivo (órgano de cogobierno del IES compuesto por docentes, estudiantes y no docentes).

El mismo destino corrió nuestro Centro de Estudiantes el año pasado, pero no por la intervención directa del gobierno, sino por el vaciamiento de contenido del mismo y las políticas desmovilizadoras que las distintas conducciones del Centro y las vocalías han sostenido por años.

Los jóvenes hoy no tenemos un Centro de Estudiantes que nos oriente para enfrentar estos problemas, pero tenemos el gran ejemplo del fenómeno Ni Una Menos, que muestra cómo las mujeres salen a las calles para exigir medidas concretas contra los femicidios, los cuales se cobran la vida de una mujer cada 18 horas en Argentina.

¡Nos organicemos para frenar estos ataques! ¡La salida está en nuestras manos!

Pronunciamiento de Izquierda Estudiantil por accionar de la policía en la UNJu


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Desde Izquierda Estudiantil, agrupación del IES N° 5, repudiamos el accionar violento de la policía provincial, llevado adelante durante la noche del miércoles 12 en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu.

Nos solidarizamos con el presidente del Centro de Estudiantes, Joaquín Quispe, y con el estudiante Ignacio García, ambos detenidos en el agasajo a los ingresantes de dicha facultad.

La policía de Gerardo Morales violó la autonomía universitaria —conquistada por la histórica lucha estudiantil de 1918 y que está establecida por ley— amprada en el reaccionario Código Contravencional provincial -impulsado y aprobado por legisladores del FPV-PJ y la UCR-, y privó ilegítimamente de la libertad a ambos jóvenes. Esto, en sintonía con la política de Macri y Vidal, que reprimen docentes y criminalizan las protestas obreras.

Los jóvenes sufrimos a diario la persecución policial en los barrios por “portación de rostro” y vemos cómo el ajuste viene acompañado de la impunidad policial y el avasallamiento de los derechos democráticos más elementales.

¡Desde Izquierda Estudiantil decimos basta! Llamamos a todos los jóvenes a organizarnos y a recuperar nuestra herramienta de lucha, el Centro de Estudiantes del terciario J. E. Tello, para enfrentar esta avanzada del gobierno y conquistar nuestros derechos.

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