Sobre “La frontera indómita”, de Graciela Montes


la-frontera-indomita

En 1999, el Fondo de Cultura Económica publicó por primera vez “La Frontera Indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético”, de Graciela Montes, reconocida escritora argentina de literatura infantil y juvenil.

¿Por qué postear sobre esta publicación 18 años después? Porque el libro compila ensayos de Montes en los que se problematiza la situación del espacio poético en el mercado y los efectos de la posmodernidad que aún están vigentes. Porque es un libro que continúa formando educadores de nivel inicial y medio en todo el país.

En el primer apartado habla de la indisolubilidad de lo ficcional y de la verdad que tienen los cuentos y de la crisis del pacto ficcional, entendida como la incredulidad de críticos y lectores frente a lo ficcional y la exigencia de historicidad en las obras: «La “fe poética”, el pacto con la ficción parece estar en crisis. (…) Parece haber más exigencia de historicidad que de verosimilitud. Abundan como nunca las autobiografías, las confesiones, las novelas históricas que rescatan aspectos privados de los personajes públicos, y el non-fiction que convierte en novela la política contemporánea y el mundo de los negocios. A los que escribimos ficción a menudo nos rastrean los restos autobiográficos que puedan haber quedado enganchados en nuestros textos (…)» (pág. 26)

En los siguientes apartados avanza en definir a la literatura como “El territorio del juego, el territorio del arte”, territorio autónomo coherente con sus propias reglas “que no pertenece al adentro, a las puras subjetividades, ni al afuera, el real o mundo objetivo”. En otras palabras, como una frontera transicional e indómita: “que no caiga bajo el dominio de la pura subjetividad ni de lo absolutamente exterior, que no esté al servicio del puro yo ni del puro no-yo”.

Para Montes existen tres factores que pretenden domesticar esta frontera, achicarla: la escolarización, la frivolidad y el mercado.

Afirma que el arte en general y la literatura tenían reglas e ilusiones propias en lo que el pediatra y psicólogo británico Winnicott llamó tercera zona (la de las construcciones simbólicas). Pero cuando la escuela le abrió las puertas a la literatura (años ´80) necesitó ponerla al servicio de otras ilusiones y se intentó adaptarla pasando de la diversidad a la homogeneidad (Clasificación por edades, recomendaciones de editoriales, etc.), de lo casual a lo reglado y de lo gratuito a lo aprovechable (dependencia de instructivos estrictos, de rituales para ser materia de usufructo escolar), de lo global a lo fragmentario (por medio de los manuales), de la pasión a la acción (leer para hacer maquetas, renarraciones, dramatizaciones). Por esto se tendió a seleccionar obras mansas y “llenas de temas útiles” sin valor literario alguno.

El décimo apartado está dedicado a los escritores, en especial a los que escriben para niños. Nos dice que hay un riesgo de la clonación de obras inducida por el mercado, el cual exige producir para vender, consumir y obligar a consumir a ritmo acelerado, como es el caso de los best-seller.

También plantea que esta homogeneización se debe no solo al escritor, sino que “en los últimos diez años se han visto algunos cambios. Grandes editoriales que se unieron en global matrimonio, y editoriales locales que languidecieron, expiraron o cambiaron de manos, yendo a parar -casualmente- siempre a las mismas”.

“Un libro podrá seguir siendo un bien cultural de algún modo, pero hoy es, sobre todo, bien de mercado. Y como tal se lo produce. En serie, con capataces que vigilan la cinta de producción, editings que liman sus puntas extrañas y lo meten en caja. Los títulos, los finales, la extensión, el tema, el estilo, todo debe ajustarse a la demanda del mercado, o a lo que los amoldadores consideran, con una puerilidad sorprendente a veces, demanda el mercado”.

También marca cómo la posmodernidad le quitó fuerza al peligro de la “pedagogización” de las obras[1] para poner otro mayor: “No hay nada en lo que creamos lo suficiente como para convertirlo en lección sabida. Al parecer creemos solo en lo efímero, lo fragmentario, lo leve”.

Llama a los escritores, al editor honesto, a los maestros, al bibliotecario, al crítico literario y a todos los agentes a resistirse al mercado, a la defensa de la frontera indómita.

En su último apartado, “la lectura clausurada”, precisa que la lectura es una cuestión específica de ciertos circuitos sociales, como el circuito de la escuela, el circuito de los “iniciados”, el circuito de los bets-sellers o el circuito de la ciencia. Pero que estos circuitos no tienen una comunicación directa entre ellos que permitan “pasearse” entre ellos a un lector cualquiera. Las editoriales se apoyan en este problema para sacar productos cada vez más específicos, clasificados, por edades, géneros, etcétera.

¿Por qué la obra puede atravesar cambios de épocas, períodos y gobiernos y seguir vigente? Los monopolios editoriales, “el mercado” y la cultura posmodernista tienen un denominador común que la obra no menciona ni una sola vez en sus 119 páginas: el capitalismo.

Quizás algunos consideren que no es necesario mencionarlo siempre, que mencionarlo “politiza” la crítica –como si no mencionarlo no la politizaría también-. Pero mencionar el capitalismo es evitar detenerse en las críticas a las formas de intentar domesticar el territorio del arte, exhibir al padre de la criatura –el famoso mercado-.

¿Para qué? Para justamente poder llamar a los escritores, al editor honesto, a los maestros, al bibliotecario, al crítico literario y a todos los hacedores de la frontera indómita a luchar contra un enemigo que no les sea invisible, y llamarlos a organizarse, no para lastimarle el dedo del pie y perdonarle el corazón, sino para vencerlo de una vez, pues él nunca tuvo ni tendrá piedad del espacio poético que se ambiciona defender.

[1] Es pertinente mencionar que Graciela Montes en su gran producción de cuentos infantiles, siempre ha sido esquiva al género didáctico.

Anuncios

“Mariana”, de Carolina Rivas


dama en el jardin

Título: Mariana

Autor: Carolina Rivas (1961)

Libro al que pertenece: Dama en el jardín

Editorial: Alfaguara

Fecha de publicación: 2001

 

“Mariana” es un cuento realista que toma por tema la negación del propio envejecimiento de una mujer. La protagonista, Mariana, es una mujer adulta que evita interactuar con su pareja y dedica un tiempo excesivo a su arreglo personal.

El narrador es un narrador personaje, testigo de los sucesos. En el cuento es el esposo, y, desde esa posición, narra la rutina de Mariana en un escrito. Su relato lo realiza a partir de la observación diaria, la reflexión sobre las actitudes de su compañera, los recuerdos y sentimientos que le surgen.

El cuento inicia sin mucho preludio, con la presentación de lo que el narrador-personaje se propone hacer (describir lo que observa de Mariana), desenlaza problematizando la rutina de la protagonista, quien no toma en cuenta su existencia, y finaliza con una reflexión y expectativa escéptica acerca del destino que le tocará vivir por el resto de sus días como enamorado.

Podemos encontrar dos cronotopos desarrollados a lo largo del relato: El primero, coincidente con el tiempo en el que el narrador escribe (“Observo a Mariana…”), en la casa del matrimonio; y el segundo, en una analepsia: cuando el hombre se retrotrae a su primer encuentro con Mariana.

A medida que avanzamos en el cuento, encontramos una buena variedad de recursos estilísticos, como el empleo de metáforas (“su sonrisa es un poco de papel”, la figura del esposo como “su otro espejo”, y la descripción del deseo de un beso apasionado con la expresión “mi boca querrá abrirse y abrazarla”), el uso de polisíndeton (en la comparación que realiza sobre cómo era su relación en un principio y en el presente desde el que habla, emplea constantemente la conjunción causal “porque”; y en el cierre de la obra utiliza la conjunción “y”), el uso anafórico de  los pronombres “yo” y “ella”), y el empleo de antítesis (en las comparaciones finales entre el pasado y el presente; y las actitudes de ella y de él).

La preocupación por envejecer es una problemática social real y actual. En el sistema capitalista, las personas se miden en función del rol que cumplen dentro del circuito de modo de producción, por lo que los adultos mayores, retirados del circuito, sufren una marginación social. Por ello, es muy común que las personas próximas a jubilarse sufran cierta angustia.

Conjuntamente, el carácter patriarcal del capitalismo introduce a las mujeres en el mercado como objetos deseo, y a los hombres como agentes heterosexuales de placer y deseo. El rol asignado a las mujeres como objeto sexual tiene un estereotipo de belleza identificado con la fisonomía de un cuerpo joven, selección congruente con lo antes mencionado. A su vez, existe todo un mercado de consumo en torno a la apariencia de la juventud.

Estas funciones asignadas a la mujer en la actualidad y, en diversas formas, en otras sociedades a lo largo de la historia, son las que crean la inseguridad de las mismas, inseguridad sobre sí mismas que da lugar a tópicos literarios como el varium et mutabile semper fémina.

Si bien no es el tópico que se desarrolla en el cuento, esta es la problemática que encara Mariana desde una refutación muy actual y desacertada del fugit tempus. La melancolía de su pareja expone las posibilidades y necesidad de gozar la vida sin ver a la vejez como un impedimento, nos habla del mandato de carpe diem ignorado por Mariana, o más bien tomado desde la significación renacentista (goza el momento mientras seas joven).

Abajo, les dejo el cuento para quienes quieran leerlo.

***

Mariana

Observo a Mariana. La miro detenerse frente al espejo del ropero más tiempo del que solía tardar. Lo sé, porque ella se levanta primero y he observado con cuidado las sutiles variaciones de sus rutinas. La elección de su ropa lenta, como si estuviera segura de lo que quisiera vestir. Arroja cosas sobre el sillón y sigue buscando hasta encontrar el color preciso. Es como si yo no existiera en esos momentos y creo entender su proceso. Sin preguntar ni opinar nada acerca de la elección o de cualquier cosa, permanezco en la cama, fumo un par de cigarrillos más y sigo mirando. Tomo notas en este cuaderno y espero. La edad enseña, a asistir silenciosos a las ceremonias de cambio en los seres que queremos.

Cuando está lista, su sonrisa es un poco de papel. Intenta disimular algo que todavía no puede confesar. Esconde una duda, lo sé, pero ella no sabe que lo sé. Se acerca, me besa en la frente, en la boca despacio y se va en silencio al trabajo. Debe ser porque hoy es martes que recuerdo la primera vez que nos vimos. Hacía frio y los vidrios del tren estaban empañados con el aliento de los oficinistas. Todos peleábamos contra el invierno que hacía temblar los vagones en ese lento vaivén de la mañana. La vi subir y acomodarse junto a la puerta para mirar, como lo hacíamos todos, a través de la ventana. Se veía bonita de perfil, pensé, algo distraído, mientras revisaba los titulares del diario.
Supongo que si no hubiéramos caminado al mismo paso a la bajada del tren, intentado subir al mismo taxi y si no hubiera empezado a llover justo esa mañana en que ella no llevaba paraguas y yo sí, no dormiríamos juntos desde entonces. Pero eso pasó hace mucho y ahora ella toma el automóvil y parte temprano con una táctica promesa de retorno que yo nunca le he pedido.


La observo por las noches en su deambular incesante por la casa –no he dicho que vivimos en una casa grande-. Yo le ruego que se detenga y converse conmigo antes de comer. Pero Mariana me dice que tiene que ir hasta el jardín, que los perros ladran muy fuerte, que las plantas o que el portón, cualquier cosa menos sentarse a mi lado, frente a su otro espejo. Sé que me teme, que se teme a sí misma y la entiendo. Sólo m queda mirarla desaparecer y aparecer con un té caliente y otro beso que me dará cerca de la boca y mi boca querrá abrirse y abrazarla, pero ella preferirá apoyar la cabeza sobre mis rodillas y yo le pasaré la mano por el pelo que enredaré entre los dedos y olerá a calle, a vida, a lluvia de martes y me pregunto si guardará otros olores que no percibo, que no conozco. Tocaré un ángulo de su hombro y temblaré sintiendo que ella se acurruca más aún entre mis piernas y me calmaré, convencido de que su amor ha sido mío. Quizás debiera preguntarle por qué no es feliz, o si lo ha sido alguna vez conmigo, pero no lo haré. Preferiré su silencio de siempre, su desaparecer todos los días de mi lado, al otro lado de las sábanas. 


No sé en realidad por qué pienso en esto mientras no está. Será que la vejez me llegó hace algún tiempo y la conozco. Uno va refugiándose poco a poco, casi sin darse cuenta, en las cosas conocidas y propias, los libros de cabecera, o ese par de zapatos viejos que debimos arrojar a la basura hace un lustro. Reconocemos esa tos nuestra de las madrugadas y cultivamos la costumbre del vino después de la cena. Después, nos entregamos mansos al blando cobijo dela almohada, a la mano que apretamos antes de dormir o a otra que extrañamos alguna noche, perdida en los secretos pliegues de nuestra memoria. 


Esas son cosas de viejo y las conozco. Me da un poco de ternura y un poco de rabia también, reconocer que le ocurrirá lo mismo y que tiene miedo. 


Alguna vez le hice el amor todas las noches y ella después se dormía tranquila y feliz. Ahora no… Cada cierto tiempo, me atrevo a besarla como antes y la amo, juro que la necesito tanto que me contengo de decírselo porque noto las pequeñas amenazas de arrugas en los extremos de sus ojos, porque he asistido al cambio repentino de sus tiempos, porque se detiene a mi lado menos de lo que espero, porque quiero tenerla cada vez más, porque estoy cansado y ya no me dan ganas de levantarme cada mañana, porque ella aunque todavía no lo sabe, está partiendo, y maldigo el no saber guardarla de alguna manera. 


Tal vez, todo hubiese sido diferente si en esos días yo no hubiera tenido tantos temores. Yo sabía que me quedaba poco tiempo y ella tenía todo el tiempo del mundo. Pero la tomé, irresponsable, y ella me tomó, y acá estamos, en esta extraña cautela diaria, mientras tarda más que de costumbre en el baño, se maquilla y se arregla la falda como si tuviera 16 y fuera a salir a una fiesta. Y yo aquí, en la cama, en esta maldita espera, escribiendo, revisando mis papeles, mis tantos errores, haciéndome trampas para convencerme de que ella nunca, nunca subirá a un tren como yo ese día cuando la elegí, en medio de la muchedumbre y la lluvia, así por puro instinto, para extrañarla el resto de mi vida.

Published in: on 2 septiembre, 2017 at 4:38 pm  Dejar un comentario  
Tags: , , , , , , ,

“El chico de las estrellas” y los chicos de los arrabales


portada_el-chico-de-las-estrellas_chris-pueyo_201507281555

Título: El chico de las estrellas
Autor: Chris Pueyo
Género: Novela juvenil
Editorial: Planeta
Año de publicación: 2015
Nº de páginas: 208 págs.
Idioma: español

 

 

 

 

 

 

 

Reseña sobre la novela autobiográfica que generó un importante impacto en la juventud por tomar la temática de diversidad sexual.

Leer completo aquí.

¿Por qué queremos recuperar el Centro de Estudiantes?


Por AMB

centro-de-estudiantes

En 1918, estudiantes cordobeses comenzaron una serie de protestas para lograr la solidaridad estudiantil con los trabajadores en lucha por sus demandas, la autonomía universitaria y un cogobierno en el que estuvieran representados.

Antes de esto, los estudiantes no tenían ninguna participación activa como miembros de la comunidad educativa, el sistema universitario era un ámbito aislado de la realidad social, cerrado al debate y al pluralismo.

Este movimiento reformista se terminó extendiendo en toda la Argentina y a varios países, dando lugar a la creación de Federaciones y Centros de Estudiantes, herramientas de organización, defensa y lucha de nuestras demandas.

Desde Izquierda Estudiantil consideramos que el Centro de Estudiantes (CE) debe ser un órgano político-sindical para los estudiantes. Estamos en contra de la lógica actual de elecciones que consiste en diferentes requisitos burocráticos para presentarse, como la exigencia de varios candidatos para secretarías que no funcionan y vocales que nunca están. Estamos en contra de la posesión de la conducción del CE solo para manejar sus fondos financieros. Estamos en contra de un CE como “mesa chica” de agrupaciones políticas, donde la política se decide a espaldas del movimiento estudiantil, donde nunca llaman a asamblea.

Entendemos que hoy en día es posible avanzar sobre la democratización de nuestra institución presentándonos a elecciones de CE. Esta es una discusión que debe estar presente entre el estudiantado del IES N°5, J. E. Tello, no solo en campaña electoral sino todo el año, promoviendo un proyecto de CE que no se gana simplemente en una elección.

Nuestra propuesta encara una militancia que se centre en remarcar la necesidad de que cada estudiante tome en sus manos la responsabilidad de la construcción del CE, que forme parte de la elaboración de políticas en asambleas y que esto se sostenga en el tiempo. Con una participación activa para defender y sostener el CE, creemos que nuestra propuesta de presentarnos a elecciones representa un inicio concreto para avanzar en una organización antiburocrática, asamblearia y desde las bases.

En este sentido es que preferimos, más allá de lo que cada uno haga a la hora de emitir su voto, hacer un llamado a la participación comprometida durante todo el año de todos los estudiantes. Queremos un CE democrático que sirva para organizarnos para luchar por nuestros derechos.

El movimiento estudiantil necesita una nueva fuerza, distinta a las agrupaciones que siempre fueron afines a los gobiernos de turno, ya sean del PJ, la UCR o el PRO (Cambiemos), y que frente a problemáticas como el ajuste en educación y grandes fenómenos como el “Ni Una Menos” han mirado a un costado. Sus únicos objetivos han sido promover el negocio de los bailes, sin ocuparse de las problemáticas de nuestra institución, como las materias sin profesores, la falta de jardines maternales para los/as estudiantes que son padres o madres, y la falta de un edificio propio.

Nuestra propuesta

Queremos un centro de estudiantes que sea verdaderamente democrático, capaz de representar los intereses de todos y todas a través de la asamblea como órgano máximo de decisión, y sostenga un trabajo militante concreto sin ser regimentado ni por organizaciones políticas partidarias, ni empresarios, ni por el Estado.

También es importante impedir la burocratización de nuestro CE. Es por esto que Izquierda Estudiantil propone construir un CE totalmente diferente de como lo conocemos hasta hoy: necesitamos un CE de lucha, que organice a los estudiantes, plenamente independiente, y solidario con los trabajadores.

De cara a esto, consideramos como tarea prioritaria crear los mecanismos necesarios para que la política de nuestro CE sea decidida en los espacios del movimiento estudiantil: la asamblea general. Nuestro norte político es un CE estructurado de tal forma que ninguna fuerza política pueda ir en contra de lo decidido por la asamblea y en los espacios del movimiento estudiantil.

Toda la nueva democratización de la vida estudiantil no puede estar dirigida solo a gestionar fiestas o trasmitir información acrítica sobre las resoluciones del rectorado. Debemos llenar nuestro Centro de contenido político, recuperarlo como herramienta de organización para la defensa de nuestras conquistas, actualmente atacadas por el ajuste a la educación, y para ir por todo lo que necesitamos. No es en absoluto un mero formalismo. Se trata de un cambio fundamental para nuestra institución.

images

Para alcanzar estos objetivos necesitamos democratizar nuestro órgano de lucha, por eso proponemos:

1 – Que el Centro tome como premisa fundamental que la Asamblea estudiantil es la instancia máxima de decisión de los estudiantes. Que la asamblea es el organismo soberano y tiene la capacidad de revocar la conducción del Centro si ya no se siente representado por el mismo, que su mandato debe respetarse y llevarse adelante. Asimismo, la Conducción del Centro debe garantizar el funcionamiento de las asambleas, su periodicidad, la plena difusión y convocatoria de cada una, como también la difusión de sus resoluciones.

2 – Que la conducción directiva del Centro trabaje en equipo con los vocales y delegados de cada curso.

3 – Retomando estas consideraciones, cualquier otra instancia deliberativa del Centro de Estudiantes debe retomar tajantemente el mandato de las asambleas. Entran aquí secretarías y vocalías.

4 – Que, en la comisión directiva del Centro, deben tener representación las minorías.

5 – También se debe garantizar la libertad de tendencias y opinión de las distintas ideas de los estudiantes.

Necesitamos un centro de estudiantes democrático que promueva la auto-organización estudiantil para conquistar un aumento presupuestario educativo acorde a nuestras necesidades para frenar la deserción estudiantil y poder terminar nuestras carreras en los años estipulados por los planes de estudio.

¡Por un edificio propio con bandas horarias para todas las carreras!

¡Por docentes en todas las asignaturas, y con salarios acordes a la canasta familiar!

¡Por jardines maternales gratuitos para no elegir entre estudiar o ser padres!

¡Por becas para todos los que las precisen!

¡Por el reparto de las horas de trabajo entre todas las manos disponibles con salarios dignos! La mayoría de la juventud de los terciarios necesita estudiar y trabajar, y es la principal víctima de la desocupación y la precarización laboral: ¡Todos a las aulas, nuestra educación vale más que la codicia de los patrones!

 

No vivimos en un termo


IMAGEN

Los estudiantes de terciarios no somos ajenos al 9,9% de desocupación en el país (ODSA-UCA); al 50% del nivel de pobreza de la provincia (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos); al ajuste que propone un salario mínimo de $8060 para enfrentar los tarifazos y la inflación (cuando la canasta familiar está estimada en $22036); a los altos índices de trabajo en negro, y a la subocupación que golpea especialmente a la juventud.

Las pocas becas Compromiso Docente, las insuficientes cifras de Estímulos Económicos y de la línea Pueblos Originarios –que, pese a la inflación y la devaluación del peso, no aumentarán este año- no alcanzan para sobrellevar esta realidad.

Además, en el IES N° 5, J. E. Tello, seguimos sin edificio propio, ya que la construcción del mismo está paralizada, con el servicio de Internet sin funcionar en la gran mayoría de las aulas (y el plan de Redes Educativas Digitales excluye a los terciarios), sin calefacción para cursar en las noches de invierno, y sin espacios elementales como una biblioteca con mesas y sillas en donde leer.

Si el gobierno de Cambiemos quisiera cumplir su promesa de campaña de “pobreza cero” repartiría las horas de trabajo entre todas las manos disponibles con un salario acorde a la canasta familiar, afectando las ganancias de los empresarios, los únicos que nunca pierden en las crisis económicas.

Si el gobierno quisiera cumplir su promesa de “revolucionar la educación” aumentaría el presupuesto educativo dejando de destinar subsidios millonarios a los que lucran con la educación: los colegios, terciarios y universidades privadas. Lo que necesitamos es un sistema público único de educación financiado por el Estado, gobernado y planificado por los trabajadores de la educación, el movimiento estudiantil, los padres de los aprendices menores de edad, y las organizaciones obreras y populares.

Pero cada paso de los gobernantes del país, y de todas las provincias, avanzan en otro sentido.

Quieren avanzar sobre las conquistas de los trabajadores y los estudiantes

Simultáneamente, el gobierno de Morales avanza en un régimen policíaco en la provincia con un Poder Judicial dependiente (jueces militantes y ex funcionarios del FPV-PJ y la UCR) y gracias a la aprobación del Código Contravencional durante el gobierno de Fellner. Con él criminaliza la protesta social y persigue a los jóvenes de los barrios.

Fue con este mismo Código Contravencional que su policía violó la autonomía universitaria en la UNJU y se llevó detenido ilegalmente a dos estudiantes, a uno de ellos, con paradero desconocido durante varias horas.

La Franja Morada de Jujuy –juventud radical- emitió hace unos días un comunicado defendiendo esta política del gobierno y, cínicamente, condenando el consumo de alcohol ¿Qué moral es la que defienden los radicales con los últimos escándalos de corrupción de su gobierno y con Gerardo Morales cobrando $198.000 mensuales, mientras la juventud jujeña engrosa día a día las filas del trabajo precario y los docentes cobran salarios que no cubren la canasta familiar? Piden mano dura para la juventud en todo el país, pero para los genocidas, en un fallo netamente político a favor de la impunidad, la Corte Suprema (Con jueces designados por Macri y el Senado, con mayoría del PJ-FPV) le otorga la ley del cómputo “2 x 1”.

Ni fingimos desgarrar nuestras vestiduras por el consumo de alcohol en asados estudiantiles, ni tampoco creemos que debe ser la única opción de esparcimiento de la juventud, como sí lo creen las agrupaciones estudiantiles clientelares del PJ y la Franja –UCR- que han sostenido, en los hechos, durante décadas y en todas las facultades y profesorados donde existen, la única política de ofrecer free pass para boliches bailables.

El retroceso en los derechos políticos y democráticos en el Tello es parte de ello

Desde hace más de un año en nuestro IES, el Poder Judicial mantiene intervenido nuestro profesorado por una denuncia de la lista docente Magenta contra la lista Roja, ganadora en las últimas elecciones a Rector.

Siempre denunciamos los burocráticos y restrictivos requisitos que le imponen a los docentes para armar una lista docente independiente de los partidos gobernantes y las burocracias sindicales, como también el carácter antidemocrático del voto ponderado que desvaloriza el voto estudiantil (el voto de un estudiante vale 5 veces menos que el de un docente).

Pero igualmente creemos que el hecho de perder el derecho democrático de elegir rectores es un retroceso en nuestras conquistas políticas y democráticas, así como también el que esta intervención haya diluido nuestro Consejo Directivo (órgano de cogobierno del IES compuesto por docentes, estudiantes y no docentes).

El mismo destino corrió nuestro Centro de Estudiantes el año pasado, pero no por la intervención directa del gobierno, sino por el vaciamiento de contenido del mismo y las políticas desmovilizadoras que las distintas conducciones del Centro y las vocalías han sostenido por años.

Los jóvenes hoy no tenemos un Centro de Estudiantes que nos oriente para enfrentar estos problemas, pero tenemos el gran ejemplo del fenómeno Ni Una Menos, que muestra cómo las mujeres salen a las calles para exigir medidas concretas contra los femicidios, los cuales se cobran la vida de una mujer cada 18 horas en Argentina.

¡Nos organicemos para frenar estos ataques! ¡La salida está en nuestras manos!

Pronunciamiento de Izquierda Estudiantil por accionar de la policía en la UNJu


0011352811

Desde Izquierda Estudiantil, agrupación del IES N° 5, repudiamos el accionar violento de la policía provincial, llevado adelante durante la noche del miércoles 12 en la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNJu.

Nos solidarizamos con el presidente del Centro de Estudiantes, Joaquín Quispe, y con el estudiante Ignacio García, ambos detenidos en el agasajo a los ingresantes de dicha facultad.

La policía de Gerardo Morales violó la autonomía universitaria —conquistada por la histórica lucha estudiantil de 1918 y que está establecida por ley— amprada en el reaccionario Código Contravencional provincial -impulsado y aprobado por legisladores del FPV-PJ y la UCR-, y privó ilegítimamente de la libertad a ambos jóvenes. Esto, en sintonía con la política de Macri y Vidal, que reprimen docentes y criminalizan las protestas obreras.

Los jóvenes sufrimos a diario la persecución policial en los barrios por “portación de rostro” y vemos cómo el ajuste viene acompañado de la impunidad policial y el avasallamiento de los derechos democráticos más elementales.

¡Desde Izquierda Estudiantil decimos basta! Llamamos a todos los jóvenes a organizarnos y a recuperar nuestra herramienta de lucha, el Centro de Estudiantes del terciario J. E. Tello, para enfrentar esta avanzada del gobierno y conquistar nuestros derechos.

Sobre el femicidio, el Estado burgués y su justicia


arton57332

Las escalofriantes cifras de femicidio en Argentina que marcan más de dos mil asesinatos de mujeres en la última década, y más de una veintena en este mes, provocaron la masiva convocatoria a la movilización “Ni una Menos” del 19 de octubre, conmocionaron al mundo y volvieron a poner en el centro de la escena nacional la violencia de género.

Tampoco faltaron las respuestas reaccionarias que intentan desconocer esta horrible realidad a través de burlas machistas como la consigna “ni uno menos”, o dejando en segundo plano el problema con la indignación desproporcionada por los grafitis –práctica que data desde la época del Imperio Romano, pero solo ahora preocupa- de las manifestaciones feministas.

Pero el mismo movimiento feminista, en búsqueda de una salida programática al femicidio, también expresa su complejidad. La gama de respuestas que presentan es amplia: desde la exigencia de políticas de protección a las mujeres y niños violentados, hasta el pedido  de endurecimiento de las penas para los femicidas.

Por ello, es necesario también, detenerse a problematizar hacia dónde queremos encausar nuestras fuerzas, volviendo a mirar las causas del horroroso fenómeno y tomando nota de las lecciones existentes en la lucha de nuestros derechos.

El punitivismo como enmudecimiento del femicidio

En una nota de la Revista Ideas de Izquierda[1], la dirigente de la agrupación de mujeres Pan y Rosas, Andrea D´Atri, afirma que después de la inclusión del femicidio en el Código Penal con la promulgación de la ley 26791 en el 2012, hubo  un  incremento  de  ellos, pasando de 255 ese año a “295 femicidios en 2013; 277 en 2014 y 286 en 2015”. Tenga o no relación el ascenso estadístico con la especificación del crimen en el Código Penal, lo que se evidencia es que no lo evita, y aquí se muestran los límites del punitivismo para terminar con el aberrante fenómeno.

Quizá no haya más mujeres muertas por manos del criminal concreto al que se condena penalmente, ¿pero cuántos más hay para que el femicidio en Argentina siga en escala ascendente? O lo que es más importante ¿Qué genera este fenómeno de odio hacia las mujeres?

La pelea entre Cambiemos y el FPV por quién propone más mano dura para los practicantes particulares de violencia de género, sólo intenta dejar en un segundo plano el problema central. Abarrotar las cárceles de machistas no les devuelve la vida a las mujeres, sólo reduce discursivamente un fenómeno social -el femicidio- a hechos eventuales aislados, con el objeto de poder dar una respuesta aceptable para la sociedad dentro de los marcos de este sistema capitalista y patriarcal.

Estado y violencia de género

Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” explica la subordinación de la mujer al hombre ligada a la aparición de la propiedad privada y a la transformación de la familia individual como unidad económica de la sociedad de clases. En su obra, expone cómo, una vez establecida la familia patriarcal monogámica, la mujer se transforma en “criada principal” al no tomar parte de la producción social con la conversión de las tareas del hogar en un servicio privado no remunerado.

A partir de esta marginación de la mujer respecto a las relaciones de producción, las distintas sociedades basadas en la explotación de unos sobre otros, han configurado un rol específico para nuestro género y una imagen de la femineidad en los diversos aspectos de la cotidianeidad. Estos preceptos de rol e imagen han llegado a respaldarse desde la ley en las formas más crueles de punitivismo, especialmente para las mujeres de la clase explotada, como lo fue la Santa Inquisición[2].

El reingreso de la mujer al circuito de producción social en el capitalismo, con su incorporación en las fábricas, tampoco se hizo por fuera de estos mandatos sociales. Ello explica por qué hasta el día de hoy, el Estado burgués sigue manteniendo la fuerza de trabajo femenina como mano de obra barata, lo cual no sólo beneficia al capitalista particular que nos explota, sino también permite mantener un enfrentamiento por los puestos de trabajo entre proletarios y proletarias.

El patriarcado ha sabido adaptarse a las nuevas formas de producción, por lo que pudo mantener la opresión de la mujer desde todas las instituciones del nuevo Estado (burgués). La cultura misógina se transmite mediante la explotación y las leyes y religiones que la legitiman, pero también desde otros mecanismos complementarios como el lenguaje, la educación y los medios de comunicación.

La sed de ganancia del capitalismo ha sabido usufructuar aun más de la mujer a partir de la estereotipación de su sexualidad y su estética, y tiene con ello una responsabilidad directa con fenómenos tales como la violencia sexual y el femicidio.

La economía de la justicia en manos de la burguesía

Partiendo de lo antedicho y de la afirmación de Marx de que la superestructura jurídica y política de cada sociedad corresponde a su estructura económica y las relaciones de producción establecidas según la “fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales”[3], podemos decir que el aparato judicial de la sociedad actual -burguesa- no es imparcial ni único, sino la institución especializada de la clase dominante para administrar justicia según sus intereses.

Por esta vía, la clase poseedora de los medios de producción impone su discurso de lo correcto e incorrecto, lo legal o ilegal. Es así como para el ladrón de una tienda y el asesino particular, la ley tiene un fuerte carácter punitivo; pero en los crímenes del capitalista -de mayor escala-, como los genocidios, las redes de trata y las organizaciones de mafias, el Estado solo da hipócritas voces de dolor y se finge impotente.

La justicia burguesa y la mujer

Así como la burguesía realiza una selección de la justicia legítima de la ilegitima, también elabora figuras ideales del objeto a juzgar y enmiendas permitidas. En este sentido, plantean Roberto Bergalli y Encarna Bodelón[4], que el abordaje de la Justicia burguesa sobre la situación de la mujer, en el plano penal, lejos de aportar a su emancipación y acabar con los oprobios, han sido definidas “más que como sujetos a los que se les debe aplicar todas las garantías que comporta el derecho penal liberal, como sujetos «necesitados» de tutela”.

Existe en esto una normalización implícita de la mujer como objeto paciente y de la existencia de hombres misóginos para anular cualquier curiosidad sobre el origen de la problemática, y también un desentendimiento por parte del Estado de las garantías para una vida digna de la mujer en su sistema.

El feminismo de clase frente a la Justicia

En este marco, podemos entender el rol de la Justicia ante la lucha de las mujeres. Tanto el movimiento sufragista como la segunda ola feminista dejaron una fuerte tradición en la lucha por la ampliación de los derechos de las mujeres dentro de los marcos del capitalismo.

Pero hay aquí que diferenciar, la lucha por el reconocimiento de nuestros derechos y la exigencia de medidas paliativas para las víctimas de violencia de género  (como la construcción de refugios, viviendas y la entrega de subsidios); del contradictorio traspaso del poder para juzgar a la clase explotada, al mismo Estado patriarcal que se encargó de conservar y promover la opresión de la mujer.

El pedido de impartición de justicia a una institución burguesa, no lleva a otra cosa que a la confianza de las masas en el sistema social que las oprime. La burguesía, sus partidos políticos y su Estado ven el potente movimiento de mujeres como una amenaza a su poder, y se ven obligados a dar una respuesta por medio de concesiones, intentando conformarnos con una ampliación de derechos en tanto permitan continuar la naturalización de nuestra condición de oprimidas. Con ello, muchas veces termina absorbiendo gran parte de estos movimientos feministas.

Simultáneamente, la burguesía aprovecha también el fenómeno para aumentar su poder estatal desde el aparato judicial. Al aumentar el punitivismo, se fortalece la autoridad del Estado sobre nuestras vidas, y en este caso, con la aceptación de la clase trabajadora.

Lejos de esta práctica burguesa, los derechos de la mujer conquistados con la revolución obrera rusa de 1917 -antes que en los países capitalistas más avanzados del mundo-, fueron planteados por las y los revolucionarias/os como políticas transicionales para una verdadera emancipación de la mujer, realizable únicamente en una sociedad sin explotación ni opresión. Aquel nuevo Estado, en sus inicios, tenía en claro que las mujeres necesitaban más que derechos formales.

La histórica movilización “Ni Una Menos” del 19 de octubre que superó las fronteras nacionales, y las 70000 mujeres reunidas en el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres, marcan un cambio profundo en la conciencia de las mujeres sobre nuestra condición en el sistema capitalista y son el principal punto de apoyo para ir por más que un reconocimiento estatal de nuestra condición de oprimidas.

Es por ello que en la actual emergencia de crisis económica-social y política, cuando la mujer es doblemente explotada como objeto de precarización laboral y servicio doméstico en su propio hogar; cuando se le niega el derecho al control reproductivo, cuando es una mercancía en las redes de trata; cuando es exhibida por las grandes corporaciones y medios de comunicación como un objeto sexual, es necesario cuestionar las bases de nuestra opresión y organizar un movimiento feminista verdaderamente emancipador que, en los casos de femicidios, no se conforme con castigos individuales, sino que se proponga acabar de raíz con estos crímenes, rompiendo los límites del actual sistema capitalista y patriarcal.

[1] D´Atri, Andrea; “Patriarcado, crimen y castigo”, IdZ N°31, 2016

[2] La obra de Anne Lewellyn Barstow, “La caza de brujas en Europa. 200 años de terror misógino”, observa cómo, en el siglo XVI, la víctima por excelencia de la inquisición, fueron mujeres ancianas (razón por la que ya no podían cumplir su función de reproductora de mano de obra), viudas y pobres, y de carácter fuerte.

[3] Marx, “Prólogo a la Contribución a la Crítica de la Economía Política”, 1859

[4] Bergalli y Bodelón, “La cuestión de las mujeres y el derecho penal simbólico”

Arrancó “El beneficio del rock” en Jujuy


el beneficio del rock

El sábado 23 de julio inició el circuito mensual de festivales musicales de rock y heavy metal denominado “El beneficio del Rock”, el cual prevé finalizar en el mes de diciembre. Se organiza con el objetivo de promover las bandas locales y recaudar alimentos no perecederos, útiles escolares y ropa para niños de escuelas del interior de la provincia.

En la “Plaza de los Inmigrantes” de San Salvador de Jujuy, con cerca de un centenar de jóvenes presentes, se realizó este primer evento con cuatro bandas jujeñas de distintos géneros: La Logia, Say Fay, Los Caminantes, y Oscura Cepa.

“El beneficio del rock”, en un principio, fue impulsado solo por la radio “Rock & Pop”, pero, por algunas necesidades de producción (iluminación, infraestructura en general, etc.), intervinieron distintas dependencias gubernamentales y diputados. Rodrigo Pérez y Mauricio Toconás de la “Rock and Pop” afirmaron que, pese a esto, “acá no hay banderas políticas. En realidad, si bien uno necesita el aval y la ayuda, esto es sin banderas y es para toda la provincia”.

Sin embargo, la mayoría de los jóvenes que asistieron al festival sintieron la presencia del gobierno por la numerosa cantidad de policías presentes, como Belén que planteó: “Me pareció buenísima la actitud de las bandas, que vinieron a tocar por un evento solidario. Lo malo fue la presencia policial, nos inhibe a todos porque en general, en los recitales así, se suele hacer pogo, que es parte de la música directamente, y como que su presencia nos inhibe a todos”.

A la voz de Belén se suman expresiones como la de Álvaro, “Las bandas, una masa; pero con tanta cana me sentí sitiado”, la de Fernando, “todo mal con la policía porque nos arruina la joda, queremos estar bien, tranquilamente con una cerveza,  pero nos corta todo”, la de Leandro, “hay que apoyar más a las bandas locales; pero los azules, apenas llegamos, nos dijeron que nos vayamos”, y la de Aída, ”Me gustó la música y la onda de la radio, pero no sé qué se mete el gobierno si pararon la construcción de las escuelas, vienen a llenarnos la plaza de canas como si fuésemos chorros“, entre otros jóvenes.

Por su parte, las bandas que tocaron, se mostraron agradecidas por la invitación aunque también marcaron su desacuerdo con la presencia policial. El artista Jorge Zárate de Oscura Cepa, fue uno de ellos: “Todo muy bien con la producción y las otras bandas, y siempre que sea en beneficio de los que lo necesiten, vamos a estar presentes. Lo que sí, me llamo la atención es que, siendo que esto era una fiesta tranquila como siempre, haya tanta policía, pero bueno, el rock siempre estuvo estigmatizado.”

Sujetos


En la vida hay sujetos y objetos. Entre los sujetos existen quienes objetan la condición de otros sujetos como tales.

¿Vale la pena estar en un lugar donde la mayoría de los sujetos son los de esta última categoría? Creo que depende del lugar y del momento –en sus distintas acepciones- a los que nos referimos. Tomándolo así, el sujeto cosificador queda en un segundo plano, como un obstáculo a superar… Lástima que, por lo general, el sujeto a quien se le niegue su identidad sea demasiado sujeto como para cosificar al otro como un elemento de segundo plano, un simple obstáculo.

Published in: on 18 julio, 2016 at 7:40 pm  Dejar un comentario  

Estudiantes del IES N° 5 y la Escuela Tito Guerra se solidarizan con los obreros del Ingenio Ledesma


9.jpgTras la brutal represión policial a los obreros del Ingenio Ledesma que el día jueves 14 movilizaban por demandas salariales, estudiantes de los colegios terciarios IES N° 5, José Eugenio Tello, y de la Escuela Provincial de Teatro “Tito Guerra” quisieron expresar su solidaridad con los trabajadores de algún modo.

12

“No puedo ir hasta Ledesma por mi trabajo, pero me gustaría que ustedes les digan a los obreros que tienen todo mi apoyo” planteó Javier, estudiante de Tecnología.

11

La indignación por la represión se expresaba en varias  voces, como la de Vanesa, estudiante del profesorado de biología: “Yo lo voté a Gerardo Morales, pero no soy de esos dogmáticos que no quieren criticarle nada, hay cosas que no están bien, los trabajadores no son delincuentes para que los trate así, ¿qué les pasa? ¿Subió todo y no les dejan ni pedir un aumento de sueldo?”

6

En los pasillos, los chicos explicaban sencillamente su solidaridad: “Creo que no podría ser más fácil de entender, estamos estudiando para ser trabajadores, por eso estamos del lado de los obreros”.